X, mi amiga Hetero

 | Tomates Verdes Crudos en Universo Gay

Tomates Verdes Crudos

X, mi amiga Hetero2012
30
Ene
X, mi amiga Hetero Por Mónica Martín Érase una vez que se era una equis que no era. Atención: No recomendado para corazones sensibles, susceptibles, empáticos y especialmente dotados para reconocer como suyo el drama ajeno. La amistad, vista desde el punto de vista del desencuentro y el dolor.





Hoy, que he visto pasar la vida delante de mis ojos a causa de una sardina maldita que se me ha cruzado en la campanilla, he recordado así de pronto una relación que tuve, cuando años ha, yo era un ser inocente y cándido. Si entendemos como relación el desencuentro fortuito de dos almas no gemelas y en absoluto, preparadas para afrontar una salida del armario como no está escrito. Si entendemos por relación, el largo camino que recorrimos cogidas de la mano hasta que fue imposible que pudiésemos mirarnos a la cara. Bueno, más bien me resulta a mí imposible mirarla a la cara y no por los desencuentros, que también, sino por la cantidad de veces que sentí que su compromiso hacia el futuro no era el mismo que el mío. Por las veces que me sentí como un juguete entre sus manos y por la vez que me tiró en una esquina cuando ya se había aburrido.

Hubiera soportado que eso sucediese cualquier día pero, justo el día en el que más lo necesitaba no. Justo el día en el que todo lo que yo tenía que hacer era ir a un funeral, no. Ese día necesitaba que viniera y estuviera a mi lado. Ese día la esperé sentada en las escaleras del velatorio sabiendo que no iba a aparecer. Siendo plenamente consciente de que lo suyo había sido y era, la traición a quemarropa. Así es la vida, casi siempre supera a la ficción.

Mi amiga, llamémosla X, era Hetero. Una Hetero convencida cien por cien de que no habría vagina en este mundo capaz de hacer que se planteara ni por un instante, inclinar la balanza de su cuerpo hacia una cama de continente y contenido lésbico. Era tan hetero que nos resultaba bastante complicado mantener un recuento exacto de los encuentros sexuales que mantenía con todo hijo de vecino que le despertara el más mínimo atisbo de deseo. Un día de pronto cambió. Cambió todo, la forma en que me miraba, la forma en la que me abrazaba, la forma en la que nos comunicábamos. Siempre estaban sus miradas pero, sobre todo, estaban sus abrazos. Esos abrazos largos en los que deslizaba su mano por mi espalda, en los que metía su fría nariz en mi cuello. Abrazos de los que se ha escrito mucho. Abrazos de un amante no confeso. Abrazos como los que nos dan los presos que están a punto de ser ajusticiados. Abrazos que no están rotos pero, a los que le queda muy poquito para estarlo. Abrazos que dicen todo lo que una calla. Que esconden verdades como un templo, que hacen que te replantees si te apetece volver a abrazar a nadie más.

Abrazos que se presentan como gestos de cariño pero, en realidad, son misivas de una guerra que está a punto de estallar.

Me acuerdo bien de esa tarde. El momento exacto, como si hubiera quedado filmado en mi cabeza a cámara lenta. Ella me preguntó si me gustaban las mujeres y yo le confesé que me había enamorado de una compañera de trabajo, que no podía seguir ocultando lo que sentía, que necesitaba su apoyo para continuar adelante. Al principio abrió los ojos como platos, después se recompuso por dentro y al fin se limitó a decirme, en el perfecto papel de psicóloga que tomaba cuando le interesaba establecer una relación desigual de poder con los demás y asegurarse de que podía pisarte el cuello, que ya lo sabía desde hacía tiempo y que no pasaba nada, que estaría a mi lado siempre. Siempre.

Luego me abrazó, pasó su mano por mi espalda, su nariz en mi cuello. Más cartas que van dirigidas al enemigo. Más miradas rotas, o abrazos, o intentos de gestos de consuelo, o de contención, o de vergüenza frente a un deseo que se proyectaba en sus pupilas sin que pudiese hacer nada para evitarlo.

Pasaron las semanas. No parecía que nada hubiera cambiado en la superficie pero, en el fondo de aquel lago tan raro que era nuestra amistad, nos había aparecido un remolino peligroso y juguetón que iba engulléndolo todo y que amenazaba, por más que nos empeñáramos en lo contrario, con destruir todo lo que había a su alcance. Ves un barco hundirse en el horizonte y piensas que tu velero está fuera de peligro, que eso nunca te sucederá a ti. Piensas que tu tripulación es fiel, que después de llevar tantos años navegando juntos, lo menos que harían por ti es dejarse cortar la mano derecha. Crees que todo el mundo tiene tu escala de valores. Tú los has elegido. Están en tu barco porque tú has decidido que te acompañen en el viaje, porque confías en ellos, porque piensas que no van a mentirte, que no van a abandonarte, que van a estar a tu lado cuando lo necesites pero, lamentablemente, a veces exigimos demasiado de las personas que nos rodean y somos incapaces de ver, que tal vez, donde les estemos situando no es donde les corresponde.

Estaba ciega. Yo seguía a lo mío, presa de un amor platónico que no me dejaba ni respirar con tranquilidad, mientras ella iba danzando a mi alrededor y trazando un objetivo plan. Había que probar también aquello. Había que abrirlo en canal si era preciso y meter la lengua hasta adentro, para saborear incluso la última gota de lo prohibido. No tenía suficiente con las relaciones de riesgo que mantenía, el coqueteo con las drogas, la mentira constante que era en general su vida, había otra tentación más a su alcance que tenía nombre y apellidos, que llevaba mi nombre y mis apellidos, que era vulnerable y accesible y con la que, definitivamente, podía saciar sus ansias de experimentar todo lo que se cruzara en su camino. No fui consciente de lo que estaba pasando hasta que su lengua no estuvo dentro de mi boca. No fui consciente de que sus manos recorrían mi cuerpo hasta que alguien empujó la puerta y nos vio enredadas la una en la otra. No supe qué era lo que estaba pasando hasta que no abrí los ojos en aquel baño húmedo, sucio y maloliente, y vi que la luz de sus ojos verdes había cambiado para siempre. Sentí un dolor, como una puñalada dentro y después la certeza, la total y absoluta certeza, de que me había equivocado.

Después de aquello nada volvió a ser lo mismo. Ella quería seguir su vida como si no hubiera sucedido nada. Yo también. El caso es que no pudimos. Hubo una cosa sencilla que había roto lo que había entre nosotras, que fue la mentira, la violenta sensación de que habíamos hecho un mal cambio. Amistad por deseo, por traición, por interés, por un cúmulo inagotable de malos encuentros. De futuros rotos. De citas a las que no se acude por miedo a no dar la talla. De funerales a los que no te presentas. De duelos a los que es mejor no asistir si no puedes deslizar una mano, lentamente, por la espalda.

Hace poco, cuando afirmé que había sido el peor polvo de mi vida, alguien me preguntó si de verdad era necesario recordarlo así, o plantearlo así. Creo que la respuesta que di tenía más que ver con el hecho de haberme sentido traicionada que con el encuentro sexual en sí.


Acerca de Mónica Martín

Mónica Martín Mónica Martín es novelista, relatista y bloguera experimental. Esta extravagante, polifacética y joven escritora relacionada con el mundo de la literatura LGTB, no ha dejado a nadie indiferente a lo largo de su trayectoria literaria. Autora de la novela “Sin Control (2006)”, el poemario “An-verso jugando con el sonido (2008)” y el ensayo “Visibilidad (2009)”, en 2011 ha roto todos sus esquemas creativos con la novela coral “Títeres”.

¿Te ha resultado interesante?

0
0

Tu opinión importa

Escribe tu opinión y compártela con los demás.


muy interesante su estilo literario... me encantaria posar mis manos sobre alguna pieza de arte de su autoria...
Por lindemanngirl88 - 30/01/2012 23:39

me ha parecido muy interesante, ah recuerdos buenos y no tan agradables...
espero como un niño por un dulce otra historia para leer, saludos,

Por jocabedavila84 - 31/01/2012 19:39

por cierto me tome la libertad de publicarlo en un grupo en facebook, para q otras chicas lean algo muy bueno,
Por jocabedavila84 - 31/01/2012 19:46

Muchísimas gracias. Claro! podeis publicarlo donde queráis. Cuanta más gente lo lea mejor, más gente participa.
Besos

Por monicamartin - 31/01/2012 20:29

Vuelvo a felicitarte de nuevo por tu escrito, pues aunque lo que expresas es sobre lesbianas, en la vida heterosexual también ocurren las mismas circunstancias, pues no dejamos de ser todos personas con los mismos sentimientos...

Creo que este espacio que has creado es muy positivo para todas las lesbianas que pedían un sitio para ellas, las que se quejaban que en la columna de Carlos nunca mencionaba tema lesbiana..., aunque el problema de las lesbianas es siempre el mismo, que se quejan de que no tiene visibilidad pero al mismo tiempo ellas mismas no se hacen visibles, no aprovechan lo que se les ofrece para que puedan expresar lo que piensan libremente...

Esta es mi humilde opinión.

Muchas felicidades por tus escritos y te digo que yo soy una seguidora tuya, que leo cuando publicas y espero al siguiente escrito, pues todo nos hace enriquecer como personas y abrirnos más a la realidad de la vida...

Por madredeungay - 01/02/2012 12:26

Muchas gracias madredeungay.
Creo que es positivo que haya diversos puntos de vista dentro del mismo espacio.
Animo a los chicos que participen aquí y a las chicas que participen aquí también.
Un beso, y muy contenta de que me sigas, claro.

Por monicamartin - 01/02/2012 22:30

Me ha encantado como describes un desencanto más que amoroso,... un desencanto con la amistad, al leerlo sentí un pequeño traslado hace no mucho tiempo atrás, cuando una amistad de esas que crees de fierro se cae ante tus ojos como si fuera de naipes, y nunca te lo esperas, tengo esa cosa de negarme que algo que me dolería pueda ser cierto hasta que no me queda más que abrir los ojos estampada contra la pared.
Y así y todo, cuando no hay modo de encolar los pedazos de hasta ese momento, una hermosa amistad, al menos yo, trate de sujetarme a lo que podía quedar en pie, pero con la bronca por dentro de saber que ya no se puede volver atrás, que lo hecho... o mejor dicho en este caso lo no hecho, ya estaba hecho... que lo dicho ahora se convirtió en largos silencios.

Y esa amiga por mi tan querida, ahora es a mis ojos poco más que una extraña a quien creí conocer y entregarme, aunque los buenos momentos vividos, que no son pocos tengan su peso, creo que los he pasado con alguien que tiene el mismo envase pero un interior que ya no le encuentro.

Me da mucho placer leerte cada semana, y que compartas con nosotras tus creaciones, muchas gracias, saludos.


Por monicabujan - 02/02/2012 12:55

A veces uno se equivoca y confunde las cosas, más tratandose de chicas que segun son heteros, y digo segun porque despues te enteras que hay algo de bi en ellas. Aveces para negarse a asi mismas andan con uno y otro,es como si la vida no importara. Muy bueno lo que escribes Mónica, espero seguir leyendote, y pues no tengo he tenido el gusto de leer algunos de tus libros, pero por lo que leo soy mujy buenos, ee de titeres me llama la atención.Saludos

Por radel - 04/02/2012 5:41

Muchísimas gracias por vuestra participación y apoyo. Estoy de acuerdo contigo Mónica, yo creo que duele más cuando el desencanto es en la amistad que en el amor. Es raro cuando después de los años te ves y sientes que tienes una extraña frente a ti.
Radel, espero que tengas ocasión de leer Títeres y me cuentes lo que te ha parecido.
besos
El lunes que viene más!


Por monicamartin - 04/02/2012 21:21

Sobre la amistad, no abunda mucho, está en periodo de extinción, y cuesta mucho trabajo encontrar la amistad, sincera, sana..., vamos la de verdad...

Hay alguna ocasión donde se cuenta con una amistad de 35 años, que te han dado muestras de ser una verdadera amistad, y no se por qué sí, o por qué no, de repente un buen día todo cambia..., se le da vueltas y más vueltas a la cabeza rebuscando qué ha ocurrido, donde se ha fallado y más cuando durante 10 años se vive una de la otra a 500 kms., y no hay contacto para pensar que ha habido malos entendidos, pero no se encuentra la explicación y no lo facilitan, pues fingen algo que ya no es la AMISTAD, la confianza, y yo personalmente me quedo a cuadros, no me entero de nada, no entiendo nada y por más vueltas que le doy no logro saber qué es lo que ha pasado...

En fin, cuesta mucho, porque no lo esperaba, pero toca levantarse otra vez y vivir, dejando cada cosa en su lugar y cada cual siga su camino..., pero que triste..., creemos que somos inmortales, y en un momento lo dejamos todo aquí, y nos hemos perdido unos momentos preciosos y de saborear el bienestar que da, esa AMISTAD REAL, esa hermana que nunca te ha fallado y que siempre ha estado ahí para echar una mano...

Duele mucho ver que donde antes estaban pendientes de tí, estaban contentos de que fueras, que haya pasado a ignorarte completamente, pero lo que más duele es no saber el motivo y razón...

Por madredeungay - 05/02/2012 21:00

Si, estoy totalmente de acuerdo contigo. La amistad es un animal raro, en peligro de extinción. Es difícil que los lazos que uno crea se mantengan férreos. Yo no entiendo a la gente de verdad, hay veces que creo que es mejor, como tú dices seguir mirando hacia delante y continuar con nuestro camino.
Mucho ánimo, en cualquier caso, algo muy bueno estará por venir en un futuro.

Por monicamartin - 06/02/2012 22:38

Hola Srita Martín, en cualquier oportunidad que tenga consigo el libro de titeres, el titulo suena interesante, y espero poder leerlo pronto y asi darte mi opinión, pero creo sera excelente, escribes muy bien. Es un gusto poder escribirle a una famosa escritora, voy a querer un autografo eh.Saludos M
Por radel - 11/02/2012 18:33

Sorprendentemente maravilloso es leerte justo en este preciso momento...jajaja tus palabras han llegado.
Me gusta tu manera de expresarte, y más aun que lo compartas.
Un beso

Por clio - 11/02/2012 19:32

q interesante lectura,a veces una sucumbe a los deseos morbosos de una hetero q solo quiere dar rienda suelta a sus placeres carnales.
Por roxy462010 - 07/03/2012 16:29


Escribe tu opinión

Para poder comentar este artículo tienes que identificarte como usuario del portal. Si aún no estás registrado puedes crear tu cuenta gratis en menos de un minuto.

 

Contactos

Encuentra amigos, pareja y todo tipo de relaciones en Gayfoo: el canal de contactos de Universo Gay. ¡Regístrate gratis ahora!

 Ligar en Gayfoo

Destacados

 

Comunidad

Actualidad

Miradas

Khaló Alí (+18)

Consultas

Agréganos

Suscríbete a Universo Gay

Recomendados