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Tomates Verdes Crudos


Y en tus manos hallé2012
17
Jun

Y en tus manos hallé

Incluso en momentos en los quisiéramos desaparecer del mundo, siempre aparece una mano que nos llevará a una desnudez tan absoluta, que necesitaremos el valor suficiente para sostenerle la mirada sin quebrarnos.

Por Mónica Martín


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Tags: amor, amistad, sexo, miedo


Hay épocas en la vida en las que todo parece tratar sobre el esfuerzo. El esfuerzo de madrugar, levantarse, desayunarse a si misma te veas como te veas. Yo aquel día me había prometido a mi misma que no me iba a mirar en el espejo durante unas cuantas semanas, porque total, tampoco tenía mucho que ver. La imagen que éste me devolvía una y otra vez, parecía la imagen desfigurada que yo tenía en mi cabeza de lo que parecía ser yo. Es jodido mirarse al espejo y no verse, es jodido negarse la realidad. Es sumamente tentador colocarse en el trampolín de la imaginación para soportar la rutina de la vida. A veces me miro y ni me veo, a veces ni siquiera me detengo a mirarme porque tengo la sensación de haber perdido en el camino una parte importante de mi. Me paso la vida evitando los cristales, los espejos, matando a golpe de pestañeo cualquier imagen mía que se reflecte en la ciudad.

Camino por las solitarias calles de esta ciudad que en verano parecen querer acabar con la planta de mis pies y sobre mis hombros llevo un Jersey que me cubre la espalda. Pantalones vaqueros, camisa de manga larga, el pelo recogido en una gorra, gafas de sol, zapatillas deportivas y encima de los hombros el Jersey; quiero evitar que me miren los hombros desnudos. En general quiero evitar que me miren todo el cuerpo. Me siento avergonzada de lo que proyecto en las pupilas de las personas con las que me cruzo. Me observan como si fuese un extraterrestre. Un extraterrestre que se abrasa en el fondo de una cueva de lana. Yo no tengo calor, en realidad el calor es el precio que pago cada año para evitar que la gente vea lo que hay realmente debajo. Tú puedes pensar que estoy loca pero, la gente resulta bastante cruel en los juicios que emiten sobre los demás. Yo sé que miran, que estudian mi cuerpo, que quieren saber lo que hay debajo de ese montón de ropa y no quiero verme desnuda en su mente. No quiero verme desnuda en ninguna parte.

Hay 36 grados en la calle. Cabalgo feliz y oculta en mi ropa exterior. Agosto es el mejor mes para estar en Madrid. Todo está desierto. Incluso podría ahora mismo si quisiera, caminar por la carretera y ningún coche me atropellaría. No me imagino lo que sería morir atropellada por un coche en este momento, ahora mismo tengo tal dolor de espalda que pensar que unas ruedas de caucho me pasan por encima solo mejora mi temperatura corporal con respecto al exterior. Subo la música, el tibio sonido de Jamie Cullum retumbando en mis tímpanos anuncia mi llegada a tu casa.

Yo sé que estoy enamorada de ti, no soy imbécil, puede que sea rara pero no soy imbécil. Lo sé porque no puedo dejar de pensar en ti, porque a cada minuto que pasa quiero que llegue el momento del día en el que tú quieras verme, lo sé porque eres la única persona que hace que suenen esos extraños sonidos dentro de mí. A veces cuando me abrazas, cuando me sostienes entre tus brazos, cierro los ojos y puedo oír esas campanas, ese tintineo extraordinario que me devuelve a un lugar en el que me siento cómoda. Lo sé desde hace mucho tiempo pero, me siento incapaz de contártelo, yo, solo quiero quedarme eternamente en este estado de Stand by, en el que la gente no quiera mirarme y en el que tú no sepas que cada vez que me miras, me rozas o me tocas hay un torrente de emociones que me llenan de sonidos imposibles de describir. He buscado la música del amor por todo el mundo y solo la he hallado frente a tus ojos.

Llamo al timbre. El dolor punzante que sube por mis lumbares hace que tire la mochila en el suelo con mala hostia. Me abres la puerta. Hoy toca conversar sobre tu último ligue, el morenazo que te llevaste a la cama el último fin de semana y del que, obviamente, esperas que esté enamorado perdidamente de ti. Tú no le quieres pero, es lo que corresponde, que él te quiera locamente, sin embargo, vaticino en contra de todo pronóstico que no te quiere, porque no te llama, no te contesta, no parece interesado en lo que tengas que ofrecerle y además, si te quisiera tú estarías interesada en jugar con él al gato y al ratón y eso me pone de peor hostia todavía. En mi cara se dibuja un gesto de disgusto y preocupada me preguntas qué me pasa, te digo que nada que solo es este dolor de espalda que no termina de irse y te levantas camino al baño. Me dices que espere. En tu casa no hace calor. Rehago una imagen mental de vosotros dos follando en la misma cama en la que estoy ahora sentada, comienzo a sentirme pequeña. Me pregunto si habrás cambiado las sábanas o cuando te acuestes olerás su colonia. Yo he dormido muchas veces en esa cama, mi olor debería estar por todas partes y pensar que hay otra persona que ha mancillado lo que debería ser un espacio seguro me llena de ira. Estoy celosa. Estoy enfadada. Estoy triste. Acaricio la almohada, pienso en las noches que habrás pasado abrazada a ella. De pronto entras por la puerta, en una mano llevas una toalla de color blanco y en la otra un bote de crema. Me sonríes. Te miro seria. Te miro muy seria porque si esto es lo que parece que va a ser, estaré cruzando en colchoneta por un río que no sé si querrá devolverme a la otra orilla. Puedo estar enamorada de ti hasta el infinito y puedo soportar que estés con otras personas. Puedo hacerme la sorda, la ciega, la insensible emocional siempre que no tenga que ver o sentir nada que pueda herirme pero, si me pones las manos encima, si tu intención es ponerme las manos encima no sé si podré disimular y contenerme o explotaré en cuánto te acerques.

Irremediablemente pareces implacable en tus intenciones. Avanzas a hacia mí, yo cojo las mangas del Jersey que todavía pende en mi espalda. Hay algo en tu expresión que ha cambiado, has pasado de la curiosidad a la ternura. Te sientas a mi lado en la cama y retiras mis brazos que están aferrándose a lo que queda de mi disfraz de lana. No estoy segura de lo qué pasa, no estoy segura de si quiero que pase, porque sé y no tengo ninguna duda acerca de eso, que tú me quieres pero, me planteo seriamente el futuro como un desierto estéril de agua que tendré que cruzar descalza si me pones las manos encima. En un gesto defensivo me retraigo y creo que te das cuenta de todo. No sé donde meterme, en realidad, quiero marcharme pero tú ya has cerrado la puerta.

Mirándome a los ojos me retiras los brazos que caen sobre mis muslos como una fruta madura y que han perdido toda voluntad para moverse. Esquivo tu mirada pero, tú me levantas la barbilla para que pueda mirarte a los ojos, porque no solo quieres que te mire a ti sino que me mire a mi misma reflejada en tus ojos. Sé que en mí se dibuja una súplica que me desnuda y eso hace que en el fondo de tus ojos de pantera se encienda una pequeña luz, que responde tal vez a mi esperanza, que anuncia un deseo tonto y descontrolado que ha nacido sin que nos hayamos dado cuenta de las veces que hemos estado cerca. Acercas tu cara a la mía y me besas, muy, muy cerca de la comisura de los labios. Siento como un cosquilleo que se se desata en mi interior. Tiras el bote de crema al suelo para dejar la mano libre mientras vas librándome de todo lo que me separa de ti: El jersey, los cascos, las gafas, la gorra, la almohada en la que se ha acostado él y sobre la que tú me recuestas. Siento el peso de tu torso sobre mí y las puntas de tu pelo acariciándome la piel húmeda de la cara, como tus manos van levantándome lo único que separa nuestras pieles y me acuerdo del primer pensamiento que tuve esta mañana y tengo la sensación de que por primera vez en mucho tiempo estoy dispuesta a empezar algo sin que ello me cueste el más mínimo esfuerzo.



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Maravilloso... íntimo y profundo pero desborda... al leerlo la imaginación trabaja sola, sin esfuerzo...
Por pampeano - 17/06/2012 20:26

Gracias por tantos sentimientos y tan hermoso relato.
Por jayelet - 18/06/2012 0:34

Muy bien relatado, la verdad es que mientras se lee, se imaginan las situaciones..., transmites muy bien.
Por madredeungay - 05/07/2012 22:31

me encanto tu relato es que como si lo estuvieras sintiendo te felicito
Por popiana - 31/05/2013 20:28

Feliz Navida 2014 a todos y a todas
Por choukri901 - 27/12/2013 0:22


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